El pavimento de una pista de atletismo no es solo la superficie sobre la que corren y se impulsan los atletas. Con casi total seguridad, para la gran mayoría de los atletas es una de sus ‘herramientas’ de trabajo más importantes. Pero para mantener en perfectas condiciones sus propiedades biomecánicas y su rendimiento, el pavimento de las pistas requiere mantenimiento, cuidados, protección y, llegado el caso, reparaciones o su completa sustitución. Exactamente igual que con cualquier otra herramienta de trabajo.
Una de las instalaciones atléticas españolas que ha puesto a punto esta ‘herramienta’ de trabajo recientemente es la del Estadio Riomar de Castro-Urdiales (Cantabria), en la que Mondo ha acometido trabajos de limpieza del pavimento, reparaciones y repintado de la pista. Con un anillo de ocho calles y 400 metros de cuerda, pasillos de saltos o cuatro calles interiores de 60 metros de cuerda, entre otras zonas, las mejoras en este pavimento permitirán que los atletas cántabros vuelvan a contar con una pista con la calidad adecuada a las normativas actuales, beneficiarán tanto a clubes como al deporte base local, favorecerán que esta instalación acoja más competiciones y posibilitarán la potencial renovación de la homologación de la pista. En el listado de pistas que también se han limpiado o repintado recientemente también se encuentran la de Pontevedra, la de Cuenca, el módulo de Cuarte de Huerva (Zaragoza) o las pistas madrileñas de Pinto y Las Rozas – Navalcarbón, entre otras.
Buenas noticias: el mantenimiento del pavimento para pistas de atletismo prefabricado de caucho es simple y, por norma general, no requiere actuaciones especiales. Entre las tareas principales para su correcto cuidado se encuentra realizar limpiezas periódicas del pavimento y mantener las canaletas de evacuación de aguas limpias y libres de tierra, barro, hierbas o cualquier elemento que impida la correcta evacuación. Sí que es muy importante quitar la arena que pueda caer o invadir el pavimento procedente de los fosos de saltos o zonas perimetrales para evitar que erosionen la superficie de la pista.
El lavado del pavimento es quizás esta la acción más importante y agradecida estéticamente y se recomienda realizarla al menos una vez al año. La opción más recomendable para ejecutar este trabajo es mediante maquinas industriales específicas con cepillos rotacionales. Es un servicio que prestan empresas especializadas y suele realizarse con máquinas de agua a presión (hidrolavadoras), una opción solo recomendable para pavimentos de caucho. En otro tipo de superficies podría deteriorar la superficie y arrancar los gránulos poco adheridos. Por eso, siempre es muy aconsejable seguir las indicaciones del fabricante de la superficie. Otra opción para realizar la limpieza —menos recomendable por la dificultad y la mayor carga de trabajo que conlleva— es utilizar escobas o cepillos, extendiendo previamente un detergente neutro y enjuagando posteriormente bien la superficie.
Pero pese al máximo cuidado que se le preste, el uso de la pista y el tiempo conllevarán que, tarde o temprano, se deban acometer reparaciones o actuaciones concretas sobre el pavimento. Los pequeños desperfectos que puedan aparecer en la pista se deben reparar inmediatamente para evitar daños mayores. Debido al roce de los propios atletas y por la exposición ambiental, también se recomienda realizar un repintado de las líneas blancas y señalizaciones cada 3-5 años. Además, se debe prestar especial atención al mantenimiento del bordillo de aluminio, ya que es un elemento que se deteriora con relativa facilidad si no se cuida adecuadamente.
No se debe obviar tampoco el factor humano: los pavimentos de las pistas de atletismo son mucho más sensibles que otras superficies a las cargas pesadas, los tránsitos de maquinaria, el uso inadecuado o la utilización de clavos muy largos. Controlar los accesos autorizados a la instalación y establecer reglas de uso de la misma también ayudarán a que el pavimento tenga una vida útil mucho más larga.