IN SHORT

Superficie total: 80.900 m2
Superficie de la pista: 3.000 m2
Área de calentamiento: 3.700 m2
Nº de asientos fijos: 18.400
Nº de asientos temporales: 1.400
Altura máxima: 43 m
Anchura máxima: 130 m
Coste de realización: 81.000.000 € aprox.

Comienzo de las obras: Mayo de 2005

Finalización de las obras: Diciembre de 2007

Ediciones Olímpicas
(China)

Una estructura inmensa en forma de abanico en referencia a las tradiciones chinas. Un proyecto arquitectónico vanguardista estudiado desde el punto de vista de la ecología y el deporte. Aquí, en el National Indoor Stadium de Pekín, el balonmano de las Olimpiadas 2008 dio un auténtico espectáculo.

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El respeto a la tradición

Lo que los arquitectos del estudio alemán Glöckner Architekten GmbH tenían en mente mientras estudiaban el diseño del nuevo National Indoor Stadium de Pekín era un gran abanico tradicional chino. Y es eso exactamente lo que aparece ante nuestros ojos cuando desde la zona sur del Olympic Green nos dirigimos hacia esta inmensa estructura. El abanico para la cultura china es un símbolo, un objeto capaz de proporcionar a quien está enfrente una información valiosa sobre la condición social de quien lo lleva. De hecho, en el pasado el abanico indicaba el rango social. Pero también es un objeto artístico increíble, como así lo testimonian los muchos artistas chinos del pasado que han pintado paisajes y escenas memorables sobre su frágil superficie. Visto desde esta perspectiva el National Indoor Stadium hace exactamente lo mismo: como un abanico expresa inmediatamente el rango de China a quien lo está observando. Pero después se transforma en arte gracias a soluciones de diseño innovadoras, dignas de gran atención. El National Indoor Stadium no es solo un lugar dedicado a las competiciones deportivas, es un signo fuerte y claro de la cultura china actual.

Tecnología para el medio ambiente

El estadio está compuesto por una estructura principal, un gimnasio de calentamiento anejo y otras dependencias externas. La pista principal y la pequeña galería del hall adyacente están incorporadas bajo la misma cubierta de vigas de acero, mientras que una ola en movimiento se extiende ligera sobre los elementos funcionales. La importancia de esta construcción no es solo puramente estética. El proyecto ha debido tener en cuenta soluciones capaces de adaptarse a la perfección a uno de los conceptos más importantes utilizados por el comité organizador de las Olimpiadas 2008, el de las “Olimpiadas Verdes”. El respeto por el medio ambiente, el bajo consumo de energía y el uso de materiales ecológicos han sido los ejes sobre los que han girado muchas soluciones adoptadas para este estadio y sus edificios adyacentes. El revestimiento que cubre la estructura principal, por ejemplo, está constituido por vidrio de baja emisión que garantiza el aislamiento y aumenta la eficiencia energética, reduciendo la dispersión de calor y haciendo de filtro de los rayos UVA y de aislante acústico. Bajo la superficie del revestimiento de vidrio se ha colocado también un sistema fotovoltaico capaz de producir toda la energía necesaria para iluminar el estadio durante el día. Por si no fuese suficiente, la construcción cuenta con una instalación de calefacción con bombas de agua y está dotada de un sistema para la recogida del agua de lluvia, colocado en el tejado.

La selección de materiales “verdes”

La búsqueda de materiales y el respeto a las exigencias del comité organizador se reflejan tanto en el exterior como el interior del estadio. También aquí la elección de cada detalle se ha realizado con el máximo esmero y nada se ha dejado al azar. Hasta la selección de los equipamientos refleja la filosofía de “Olimpiadas Verdes” y el material que mejor ha conseguido satisfacer estas exigencias ha sido Mondoflex II, un producto realizado con materiales no tóxicos y ecológicamente seguros en cada fase de la fabricación: desde la producción al almacenamiento, pasando por la instalación y el uso. Los resultados obtenidos han premiado esta decisión hasta el punto de que al final de los Juegos, el propio Manfred Prause, dirigente técnico internacional durante las Olimpiadas de Pekín y miembro de la Playing Rules and Referees Commission de la IHF, declaró: “Este pavimento ha sido capaz de demostrar su alta calidad durante todas las Olimpiadas”.

La seguridad ante todo

El material que ha cubierto el suelo del Estadio Nacional Indoor de Pekín no solo responde a criterios de eco-sostenibilidad. Seguridad es la palabra clave a tener siempre en altísima consideración cuando se proyecta un pavimento deportivo. Durante las competiciones o los entrenamientos el atleta corre varios kilómetros sobre la pista. Saltos, desplazamientos laterales y carreras sobre una superficie no idónea pueden causar traumas y lesiones. Para ayudar a prevenir este tipo de accidentes una superficie deportiva debe ofrecer una buena absorción de impactos y un apropiado coeficiente de fricción. Y también en este caso las exigencias han sido muy grandes. “Gracias a un proceso especial de vulcanización desarrollado por Mondo y al óptimo retorno de energía ofrecido por el pavimento – continua Manfred Prause – debemos dejar constancia de que no se han producido lesiones graves durante los 84 partidos disputados”. Obviamente estos resultados no son casuales. Detrás de un material con estas características hay todo un proceso de investigación y desarrollo largo y meticuloso. Bajo ningún concepto la salud y la seguridad de los atletas pueden dejarse en manos del azar.
“También el color del suelo y el diseño en general causaron una óptima impresión – nos dice Prause. Prescindiendo de los esfuerzos logísticos que el comité olímpico debía hacer, era fundamental que el suelo pudiera ser fácilmente extraído e instalado en el paso del Olympic Sport Gymnasium al National Indoor Stadium en pocas horas”. Y también esto se consiguió.
 

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